
Trás el bautizo del pequeño Diego II, las Casa Reales e Imperiales parecian haber congeniado bastante. La relación entre ellas había pasado de buena a excelente. Tenia sus rocecillos como todos los lideres del mundo, pero se tenían mucho aprecio entre ellos, tanto que de vez en cuando y cuando las agendas lo permitían , intentaban quedar y pasar agradables momentos juntos.

Como aquel día en la feria, un día que se pasaron juntos las damas de la familia Di Napoli con Sus Majestades, Doña Nicoletta I y Don Scott.
Pero el tiempo pasaba, y en el Imperio del Mal habían estado pasando cosas que pasaban desapercibidas ante los ojos de la familia, ya que se habían dedicado a estrechar lazos con el resto de casa Reales e Imperiales del reino.
















































